Primavera y otoño regalan temperatura suave, flores, uvas y menos aglomeraciones en los estudios. En verano, algunos artesanos se trasladan a ferias de montaña, así que conviene escribirles antes. En invierno, la luz es breve, pero la hospitalidad, el café y la lana calientan cualquier conversación.
Muchas puertas se abren a pocos minutos del camino señalizado, pero otras requieren desvíos por aldeas o valles laterales. Usa mapas topográficos y pregunta a pastores, guardas y bibliotecarios. Ellos conocen atajos, horarios, mercados semanales y fiestas patronales que reúnen a numerosos creadores en un solo lugar.
Aprender saludos y expresiones como dober dan, hvala y prosim abre sonrisas y confianza. Lleva una libreta con vocabulario de materiales, herramientas y técnicas. Cuando el idioma flaquea, los gestos cuidadosos, el tiempo sin prisa y una demostración atenta explican más que cualquier traductor improvisado.